Francisco Domínguez, egresado de la Licenciatura en Comunicación Digital de la Universidad del Noreste, se ha consolidado como un profesional versátil e internacional, que ha sabido convertir los retos culturales y lingüísticos en oportunidades para crecer y conectar con audiencias diversas en el mundo.
“Estudiar en la UNE me dio la oportunidad de involucrarme en distintos proyectos y entender cómo se vive fuera de México”, comparte Francisco. A solo un mes de graduarse, comenzó su trayectoria profesional en un entorno multicultural, donde las herramientas adquiridas en la universidad fueron clave para adaptarse y sobresalir.
Hoy, con más de dos años de experiencia viviendo y trabajando en Europa, Francisco colabora diariamente con equipos internacionales, destacándose por su habilidad para desarrollar estrategias de comunicación y superar las barreras del idioma. “Al principio, no fue nada sencillo darme a entender como quería, pero con disciplina y enfoque, ahora comunicarme con extranjeros es algo completamente orgánico”, asegura.
Una de sus anécdotas más simpáticas ocurrió durante sus primeros días en Holanda. “La primera vez que fui a un restaurante no sabía cómo se decía ‘basura’ en holandés. Vi la palabra “Dank u wel” y pensé que significaba basura, cuando en realidad significa “gracias”, así que cada vez que quería tirar algo, decía “Dank u wel”, lo cual obviamente no tenía ningún sentido”, relata entre risas. Para él, estas experiencias, lejos de ser solo tropiezos, han sido puertas para ampliar su conocimiento lingüístico y cultural.
Aunque Francisco trabaja fuera de México, mantiene fuertes lazos con su país. Cada vez que regresa, busca colaborar con creadores de contenido en la industria musical y del tatuaje. “Me encanta colaborar con artistas independientes nacionales y con tatuadores mexicanos que llevan su arte al extranjero. Me identifico con ellos y me gusta apoyarlos para que puedan expresar su trabajo fuera de su tierra y se sientan como en casa.”
Su formación en la UNE le permitió descubrir herramientas que hoy aplica en distintas áreas creativas. Aunque no es músico ni tatuador, ha encontrado la manera de integrarse a esos mundos a través del marketing, la creación de contenido, la fotografía y la producción digital. “Si algo me apasiona, busco cómo estar ahí, aunque no sea experto. Me encanta la música, aunque no soy músico; disfruto la cocina, aunque no cocino, entonces hago reels de cocina. El tatuaje me fascina, aunque no dibujo, y por eso me dedico al marketing para tatuadores.”
A quienes inician su camino profesional, Francisco les aconseja no temer a lo desconocido. “Cruzar fronteras, sean culturales o lingüísticas, siempre conlleva retos. Pero ninguna dificultad es tan grande como el miedo que te limita. El mundo es enorme y está esperando lo que tú tienes para ofrecer.”
Para Francisco Domínguez, su paso por la UNE fue el inicio de una aventura sin límites. Aunque aún no ha llegado a su destino final, está convencido de que va en el camino correcto.
“Entonces le puedo decir al Paco de 2016 que va por buen camino. No ha llegado donde tiene que estar porque ni aún él lo sabe. Pero va en el camino que en algún momento él esperó cruzar.”
Sin duda, su historia es ejemplo vivo de cómo la pasión, la disciplina y la visión global pueden transformar a un egresado en un profesional que deja huella más allá de las fronteras.




